Mural de arrecife textil

Durante dos años, tuve el deseo de crear algo más allá de la cuerda colgante teñida. Quería explorar una propuesta más estructurada, más escultórica, y un arrecife textil me pareció la elección perfecta. La oportunidad llegó cuando un cliente me otorgó total libertad creativa para intervenir una pared de 5 metros por 2.6. Fue entonces cuando sugerí una instalación de corales, una idea que resonaba completamente con el espacio: el acceso a la infinity pool en un rooftop con vista directa al mar del Caribe mexicano.

Este proyecto me apasionó profundamente porque me transportó a mi adolescencia, cuando tuve un acuario marino en casa. Durante casi cinco años, cuidé y aprendí sobre las especies marinas, un proceso que me enseñó paciencia, dedicación y confianza. Y esas mismas cualidades fueron esenciales para esta obra. Desde el principio, decidí que no quería recurrir a los tejidos tradicionales. Admiro a los artistas textiles que crean arrecifes casi en su totalidad con esta técnica, pero los nudos y tejidos nunca han sido el sello de Cabeza de Venado HOME. Por eso, decidí estructurar cada coral, buscando replicar con la mayor fidelidad posible sus formas y texturas. La única excepción fueron los abanicos de mar (Gorgonia ventalina), una especie emblemática de nuestra región que me emocionaba incluir.

Quise involucrarme personalmente en casi toda la manufactura de los corales. Mi equipo ayudó con piezas básicas, pero las más complejas las trabajé solo, disfrutando cada paso del proceso. Nunca antes había creado corales, así que fue como trasladar conocimientos teóricos a la realidad. No todo fue sencillo: en al menos tres ocasiones, llegué a un punto muerto en el que la pieza no cumplía mis expectativas, ya fuera por su falta de similitud con el coral real, por cuestiones estéticas o simplemente porque no me convencía el resultado. Pero esos desafíos comparados con los muchos más corales que si se lograron hicieron que el proceso fuera aún más emocionante. Fueron más de 40 especies de coral hechas y más de mil elementos.

Inicialmente, acordamos con el cliente una paleta de tres colores, pero al ver el potencial de la pieza, decidí expandirla. Así, creé tonos altos y bajos de esos colores base, logrando una transición armónica y una explosión de más de 18 tonalidades. Para organizar la composición, realicé una plantilla a escala real y asigné áreas de color. Luego, elaboré un listado de los corales que recrearía y los ubiqué en el mapa, definiendo cuántos de cada tipo necesitaría y sus respectivas gamas cromáticas.

El proceso de teñido requirió precisión. Antes de cada paso, hacía pruebas para calcular cuánta cuerda usaría, midiendo cada fragmento o incluso desarmando piezas terminadas para determinar el metraje exacto. Esto era crucial, ya que una vez teñida la cuerda, no había marcha atrás: replicar un tono idéntico es algo imposible.

El proyecto tomó alrededor de nueve meses, en los cuales mi enfoque estuvo completamente dedicado al arrecife. Hubo semanas en las que trabajé hasta 16 horas diarias, o más. El ensamblaje final consistió en unir secciones de coral como si se tratara de un rompecabezas, fijándolas de diversas formas: algunas con pegamento, otras atornilladas, amarradas con alambre o sujetas con velcro. Ocultamos cada tornillo a la perfección y el resultado final superó mis expectativas. Nunca imaginé lograr un arrecife tan complejo, variado en especies y tan rico en textura y color. Las medidas del cuadro fueron de 4.00 × 2.30 mt. Sin duda, quiero seguir explorando esta línea de trabajo. Quizás esta sea una nueva faceta de Cabeza de Venado...

Playa del Carmen es un destino donde el arte tiene una presencia vibrante, fusionando lo local con lo extranjero en una apreciación constante del talento creativo. Creo que apostar por un arrecife textil en este lugar fue una gran decisión. Me emociona ver que, cada vez que paso frente a la pieza, hay personas deteniéndose a admirarla y tomándole fotos. Es un recordatorio del impacto que el arte puede tener en los espacios y en quienes los habitan

Anterior
Anterior

Namibia: Tablón decorativo circular de 5 capas.

Siguiente
Siguiente

Soles